De la fuerza a la palabra: "Nosotros los pueblos evitaremos los horrores de una Tierra deteriorada"

4 November 2021
Unesco

El Caixaforum de Madrid vistió los colores de la ONU para analizar cómo construir la cultura de paz en el 75 aniversario de la organización internacional y de la UNESCO.

¿Qué va a ser de la educación después de esta pandemia? ¿Y de la cultura y del deporte? ¿Y de los seres humanos? Con estas preguntas lanzadas a un auditorio lleno –tanto presencial como virtualmente– clausuraba ayer el embajador de España ante la UNESCO, Andrés Perelló, el 75 aniversario de la institución a la que representa, y también el de Naciones Unidas.

"La educación ha quedado maltrecha en medio mundo por culpa de la covid", recordó en un discurso duro, pero certero, que puso el foco en las desigualdades existentes no solo entre países, sino también en el propio territorio español.

En él, reivindicó la necesidad de que la ONU se convierta ya no en un Gobierno mundial, sino en un lugar de diálogo sin vetos. En definitiva, en representante de un "multilateralismo fuerte y empático" para un planeta que en 2050 "se encontrará con fronteras difusas y un cambio climático que amenaza al ser humano". 

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Porque "no tiene sentido la vida", aseguró, si solo pensamos en nosotros mismos en las redes sociales, y no entendemos que "el mundo tiene que ser un lugar diferente". 

Esa es, precisamente, la labor de la UNESCO. Y muy alineado con esta organización de Naciones Unidas está el ADN de Fundación La Caixa, como dijo Sergi Loughney, director de Relaciones Institucionales de esta. Y es que "con la pandemia, muchos colectivos se han visto afectados y han visto cómo su situación se ha visto afectada, también en Occidente", apuntaló la intervención del embajador. Por eso, afirmó, "tenemos la obligación de dar respuesta".

Porque en palabras del presidente Cultura de Paz, Federico Mayor Zaragoza, "si logramos de una vez pasar de la fuerza de la violencia a la fuerza de la paz estaría todo arreglado".

De la fuerza a la palabra

La tarde de la jornada de ayer en el CaixaForum de Madrid giró en torno a la sociedad civil como pilar fundamental para conseguir la paz, que solo a través de la educación y la cultura se conseguirá. Porque, como recordó Mayor Zaragoza, "la expresión de la cultura es cómo cada uno nos comportamos cada día, y de ahí la necesidad de utilizar la palabra, la mediación, y no utilizar más la fuerza".

Porque hoy se utilizarán en gastos militares y armamento cuatro mil millones de dólares, algo que para el exdirector de la UNESCO es "intolerable". Pero ¿quién hace que pasemos de la fuerza a la palabra? Como dice la carta fundacional de Naciones Unidas, "nosotros, los pueblos".

Y es que, aseguró Mayor Zaragoza, con la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen la paz entre sus metas, "nosotros los pueblos hemos resuelto evitar a las generaciones venideras el horror de una habitabilidad de la Tierra deteriorada".

"Nosotros los pueblos hemos resuelto evitar a las generaciones venideras el horror de una habitabilidad de la Tierra deteriorada", dijo Mayor Zaragoza

Como explicó la codirectora del Instituto Universitario de DD.HH., democracia, cultura de paz y no violencia de la Universidad Autónoma de Madrid, Manuela Mesa Peinado, "se trata de poner en el centro los derechos humanos, la igualdad y el desarrollo sostenible, y también de incorporar palabras en nuestro vocabulario diario como justicia climática o justicia social". 

Precisamente de igualdad hablo Carmen Magallón, presidenta de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz, que reivindicó el papel crucial que jugaron las mujeres en la creación de Naciones Unidas. 

Hay que subrayar, dijo, que "las bases filosóficas que darían lugar a la ONU se inspiraron en un congreso que las sufragistas –la Liga Internacional de las Mujeres por la Paz y la Libertad (WILF)– tuvieron en 1915 en La Haya: más de mil mujeres se reunieron para tratar de parar una guerra y poner las bases de una paz duradera".

"Hasta que las mujeres –la mitad de la población mundial– no dejen de estar discriminadas no podremos conseguir la paz", concluyó Anwarul K. Chowdhury, antiguo subsecretario general y alto representante de las Naciones Unidas. 

Como recordó, "la cultura de la paz no solo significa detener las guerras, sino también las opresiones y las desigualdades".

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Y como aseguró Ingeborg Breines, exdirectora de cultura de la UNESCO, esa mitad de la población mundial que son las mujeres son imprescindibles en la construcción de la cultura de paz, porque sus iniciativas "normalmente parten del enfado por las decisiones políticas en las que a ellas no les han dado voz".

Y reflexionó cómo, quizás el mundo sería diferente y más pacífico si tuviésemos más equilibrios de género en los gobiernos.

Participación ciudadana y Agenda 2030

Esa falta de participación afecta en su mayoría a las mujeres, pero la UNESCO lleva 75 años promoviendo que tanto ellas como la sociedad civil tengan un papel activo en la organización. 

Por desgracia, como explicó Mikel Mancisidor, miembro del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, "hay Estados que ven con reticencia la participación de esa sociedad civil" que queda reflejada en la propia constitución de Naciones Unidas con su "nosotros los pueblos". 

Una voz que, muchas veces, puede ser canalizada a través de los medios de comunicación. Como aclaró Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta de EL ESPAÑOL y editora de ENCLAVE ODS, "el centro del anillo de los ODS es un espacio en blanco donde caben todos los esfuerzos de la sociedad civil, la empresa, las instituciones tanto nacionales como internacionales y los medios para mejorar la sociedad y el planeta".

La 'voz de los pueblos' –ahora ya audible y que no puede ser desoída– pedirá cambios radicales para evitar que se alcancen puntos de no retorno

Algo que, por ejemplo, están haciendo en la municipalidad portuguesa de Fundau. Su alcalde, Paulo Fernández, explicó cómo a base de Agenda 2030 e innovación –tanto tecnológica como social– han conseguido crear un futuro para "el Portugal más vacío". 

Un llamamiento a los pueblos

El secretario de Estado de medio ambiente, Hugo Morán, fue el encargado de poner punto y final a la intensa jornada de ayer. El objetivo del acto conmemorativo no fue otro que hacer un "llamamiento a los pueblos de la Tierra" para lograr que se adopten medidas que permitan establecer un nuevo orden mundial.

Así lo dejó claro Morán con la lectura del manifiesto que se presentó como colofón del acto. En él se dijo que "la 'voz de los pueblos' –ahora ya audible y que no puede ser desoída– pedirá cambios radicales para evitar que se alcancen puntos de no retorno". 

Es preciso generar reacciones populares rápidas y efectivas contra quienes, por ignorancia, cortoplacismo e irresponsabilidad atentan contra la habitabilidad de la Tierra y el futuro de las nuevas generaciones.

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La cultura de paz representa una alternativa con un potencial inmenso frente a la actual forma de entender la seguridad. Se trata simplemente de pasar del poder hegemónico oligárquico al multilateralismo eficiente; de transitar desde una cultura de imposición, confortación bélica y violencia a una cultura de encuentro, diálogo, meditación, conciliación y alianza; de la razón de la fuerza a la fuerza de la razón; de las armas a las palabras.

Porque, como aseguró Daniel Hamrol Bedogni, exadministrador de la UNESCO programas de educación países en conflicto, en su intervención, "el día de ayer no existe, ya no volveremos nunca más, ya estamos en el día de mañana". Ahora, toca elegir si ese futuro seguirá el sendero de la paz.